Cultura del mérito
Milei reforma económica bases estructurales: qué se cumplió y qué falta
Datos clave
- Inflación mensual bajó de 25,5% en diciembre 2023 a un dígito en 2024 (INDEC)
- Superávit financiero acumulado 2024: primero en 14 años (Ministerio de Economía)
- DNU 70/2023 desreguló más de 300 normas de la economía argentina
- Empleo público nacional se redujo en más de 30.000 cargos (Jefatura de Gabinete)
- Riesgo país cayó de más de 2.000 a menos de 800 puntos básicos en 2024
Qué medidas anunció Milei en la Bolsa de Comercio y cuánto se implementaron
Milei anunció en la Bolsa de Comercio un plan basado en superávit fiscal, desregulación vía DNU 70/2023, privatizaciones de empresas públicas y reforma laboral. A la fecha se consolidó el superávit primario, se aplicó buena parte del DNU y cayó la inflación mensual a un dígito, pero las privatizaciones avanzan lento y la reforma laboral quedó recortada por la Justicia.
El discurso de la Bolsa: qué prometió y bajo qué marco intelectual
Cuando Milei habló en la Bolsa de Comercio, no improvisó un listado de medidas: planteó un marco. La idea de fondo, en línea con Alberdi, Hayek y Friedman, es que Argentina no tiene un problema coyuntural sino uno estructural: un Estado que consume más de lo que la economía puede producir, financiado con emisión, deuda e impuestos confiscatorios.
Sobre esa base, el paquete se estructuró en cuatro ejes: equilibrio fiscal como ancla, desregulación masiva para bajar el costo argentino, privatizaciones de empresas deficitarias y reforma laboral para blanquear la economía informal. No es una agenda inventada: es, con matices, lo que Espert viene planteando hace una década y lo que Cavallo intentó a medias en los 90.
El punto novedoso fue la secuencia. En lugar de gradualismo —el mantra que fracasó con Macri— Milei propuso shock fiscal primero, estabilización después y reformas estructurales en paralelo. La pregunta no es si la teoría cierra: la pregunta es cuánto de eso efectivamente se hizo.
Superávit fiscal: la única promesa que se cumplió sin asteriscos
Acá los datos son contundentes. Según el Ministerio de Economía, 2024 cerró con superávit financiero acumulado, algo que Argentina no lograba hace 14 años. El ajuste fue brutal y se concentró en tres partidas: obra pública (prácticamente frenada), transferencias discrecionales a provincias y jubilaciones vía licuación en los primeros meses.
El costo social existió y sería deshonesto negarlo. La caída del salario real en el primer semestre de 2024 fue significativa, y recién empezó a recuperarse hacia el segundo semestre. Pero el trade-off era explícito: sin ancla fiscal, no hay desinflación posible. Y sin desinflación, el salario real se lo come la inflación igual, solo que más despacio y para siempre.
El dato que sintetiza todo: el riesgo país pasó de más de 2.000 puntos básicos a menos de 800 durante 2024, según cotizaciones de mercado que reporta el BCRA. Eso no es opinión: es lo que el mundo está dispuesto a cobrarle a la Argentina para prestarle plata.
Desregulación: el DNU 70 hizo el trabajo pesado, pero falta la Ley Bases 2.0
El DNU 70/2023 fue la pieza más ambiciosa de desregulación en 30 años. Derogó o modificó más de 300 normas: alquileres, góndolas, prepagas, aeronáutica comercial, tierras rurales, sociedades del Estado. Es exactamente lo que discutimos en efectos de la burocracia en la creación de empresas en Argentina: sacar al Estado del medio para que la gente pueda producir.
El resultado en el mercado de alquileres es el ejemplo más claro. Con la derogación de la ley de alquileres, la oferta en CABA se multiplicó y los precios en dólares se estabilizaron. No es magia: es lo que pasa cuando dejás que oferta y demanda funcionen sin que un burócrata te diga por cuántos años tenés que firmar y con qué índice ajustar.
Ahora bien, la Ley Bases original quedó recortada en el Congreso. Muchos capítulos —especialmente los laborales— salieron descafeinados. Y la Justicia frenó buena parte del capítulo laboral del DNU. La desregulación avanzó, pero falta una segunda ola que probablemente requiera nueva ley con el Congreso que salga de 2025.
Privatizaciones: donde el relato va más rápido que la ejecución
Acá conviene ser honestos. Milei prometió privatizar Aerolíneas, los medios públicos, ENARSA, AySA, Nucleoeléctrica, entre otras. A la fecha, los avances concretos son limitados:
- Aerolíneas Argentinas: se avanzó en reducción de personal y rutas deficitarias, pero la privatización efectiva sigue trabada.
- Medios públicos: se redujeron plantillas y presupuesto, sin transferencia de titularidad.
- IMPSA: se avanzó en la salida del Estado.
- Empresas incluidas en Ley Bases: quedaron menos de las anunciadas originalmente.
El problema no es solo político —el Congreso es hostil— sino operativo. Privatizar bien lleva tiempo: hay que sanear, valuar, licitar con transparencia. Hacerlo mal es peor que no hacerlo, como ya vimos en los 90 con casos que dejaron mal parada a toda la agenda liberal. Pero el ritmo actual va a exigir explicaciones si en 2026 seguimos con Aerolíneas fundida y estatal.
Y conectado con esto: la reducción del Estado en el empleo público argentino sí avanzó, con más de 30.000 cargos menos según reportes de Jefatura de Gabinete. Es un paso, pero el Estado argentino sigue siendo enorme en términos de gasto sobre PBI.
Inflación: la métrica que decidirá políticamente el experimento
Los datos del INDEC muestran la caída más rápida de inflación en décadas. De 25,5% mensual en diciembre 2023 —el pico del legado K— a registros de un dígito mensual durante 2024, con tendencia descendente. La inflación núcleo, que es la que mejor mide la dinámica subyacente, siguió el mismo patrón.
Esto no es un detalle técnico. Es la variable que determina si la reforma se sostiene políticamente. Un votante promedio no lee papers de Mises: siente en el bolsillo si el kilo de pan sube todas las semanas o si el precio queda quieto un mes. Y por primera vez en años, muchos precios están quietos o incluso bajan en términos reales.
El riesgo es la fase que viene: cuando la desinflación se vuelve más lenta, la paciencia social se testea. Ahí es donde entran las reformas de segunda generación —laboral, tributaria, previsional— que todavía no se dieron. Sin ellas, la baja de inflación puede estancarse en un piso del 2-3% mensual que sigue siendo alto para estándares internacionales.
Empleo e inversión: lo que los indicadores empiezan a mostrar
El empleo privado registrado se mantuvo relativamente estable durante 2024, con caídas en construcción (por el freno de obra pública) y recuperación en sectores exportadores. El empleo informal, que es donde vive el 40% de los trabajadores argentinos, sigue siendo el gran problema no resuelto. Ninguna reforma laboral seria pasó todavía, y sin eso, el mérito individual —tema central de cultura del mérito y competitividad— sigue chocando contra una estructura que penaliza contratar en blanco.
En inversión, el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) empezó a atraer anuncios en minería, energía y agro. Los desembolsos efectivos todavía son parciales, pero la señal a mediano plazo es la correcta: menos impuestos generan más inversión, como muestra la evidencia comparada.
El agro, que había sido castigado durante años con retenciones e intervención, empieza a respirar. Pero la baja definitiva de retenciones sigue siendo promesa. Y ahí hay una tensión real del programa: el equilibrio fiscal se sostiene, en parte, con impuestos que el propio oficialismo considera distorsivos.
Balance intermedio: shock cumplido, reformas estructurales a mitad de camino
Si el criterio es la macro de corto plazo, el programa funcionó mejor de lo que muchos —incluso liberales— esperaban. Superávit fiscal, desinflación acelerada, riesgo país a la baja, salida gradual del cepo. Todo eso ocurrió sin una crisis financiera abierta, lo cual ya es un logro.
Si el criterio es la transformación estructural que Milei prometió en la Bolsa, el balance es más mixto. La desregulación del DNU 70 fue seria, pero las privatizaciones van lentas, la reforma laboral no se dio y la tributaria es pendiente. Sin esas tres, la Argentina puede tener macro ordenada y seguir siendo un país donde emprender es una odisea burocrática.
El próximo test es 2025-2026: si el oficialismo logra un Congreso más favorable, se abre la ventana para las reformas de segunda generación. Si no, la reforma económica puede quedar como una estabilización exitosa pero incompleta. Y en Argentina, lo incompleto tiende a revertirse en la próxima elección.
Fuentes citadas
- INDEC - Índice de Precios al Consumidor — Fuente oficial para series de inflación mensual y núcleo 2023-2024.
- Ministerio de Economía de la Nación — Datos de resultado fiscal primario y financiero del sector público nacional.
- Banco Central de la República Argentina — Estadísticas monetarias, reservas y variables financieras.
- DNU 70/2023 - Boletín Oficial — Texto completo del decreto de desregulación económica.
- Jefatura de Gabinete de Ministros — Reportes de dotación de empleo público nacional.



