Libertad económica
Milei y Corea del Sur: el pivote comercial que Argentina venía necesitando

Datos clave
- Intercambio comercial Argentina-Corea del Sur: cerca de USD 1.400 millones anuales (INDEC)
- POSCO invierte más de USD 800 millones en litio en Salta (Ministerio de Economía)
- Corea del Sur es el 4° socio comercial de Argentina en Asia (Cancillería)
- Argentina exporta principalmente minerales, carne y aceites; importa manufacturas y electrónica
- Negociación Mercosur-Corea del Sur lleva más de una década frenada por proteccionismo interno
Cómo impacta la diplomacia de Milei con Corea del Sur en el comercio bilateral argentino
La diplomacia de Milei con Corea del Sur apunta a expandir un intercambio bilateral que ya orilla los USD 1.400 millones anuales, con foco en litio, cobre, carne vacuna y alimentos procesados. El acercamiento incluye conversaciones para destrabar un eventual acuerdo Mercosur-Corea y atraer inversión coreana en minería y energía, sectores donde POSCO y LG ya operan en el país. La clave será acompañar la diplomacia con desregulación interna real.
El mismo país que hablaba de "vivir con lo nuestro": ahora mira a Seúl
Durante décadas la política exterior argentina fue un ejercicio de miopía. Mientras Chile, Perú y hasta Uruguay firmaban tratados con economías asiáticas y multiplicaban exportaciones, acá se discutía si el comercio internacional era una "amenaza a la industria nacional". El resultado está a la vista: Chile tiene TLC con Corea del Sur desde 2004 y sus exportaciones al país asiático se multiplicaron por seis. Argentina, mientras tanto, negociaba con sí misma.
El giro de la administración Milei hacia Corea del Sur no es un capricho geopolítico. Es la corrección tardía de un error estratégico. Corea es la 12° economía mundial, importa el 70% de sus alimentos y tiene una demanda estructural por minerales críticos que Argentina produce en cantidades industriales. Que hayamos ignorado ese mercado durante 20 años dice más de nuestra dirigencia que cualquier discurso.
El trabajo diplomático fino, sin militancia berreta ni tuits contra socios comerciales, es una condición necesaria. No suficiente, pero necesaria. Y eso es lo que se está intentando ahora.
Los números que el proteccionismo no quiere que veas
Según datos del INDEC, el intercambio bilateral con Corea del Sur ronda los USD 1.400 millones anuales, con Argentina exportando principalmente:
- Minerales (litio, cobre, mineral de hierro)
- Carne vacuna y despojos comestibles
- Aceites vegetales y subproductos de la soja
- Aluminio y productos siderúrgicos
- Vinos y alimentos procesados
Las importaciones desde Corea son casi enteramente manufacturas de alto valor agregado: autos, electrónica, maquinaria industrial, químicos especiales. Es decir, el clásico patrón commodities-por-manufactura que a la izquierda le encanta denunciar pero que en la práctica es lo que sostiene la generación de divisas del país.
Y acá está el punto que la casta no quiere discutir: no exportamos más manufactura a Corea porque nuestra estructura de costos —cargas laborales, impuestos en cascada, logística cara por regulaciones— nos deja fuera de competencia. El problema no es el TLC. El problema es todo lo que le pusimos encima al productor argentino durante décadas.
POSCO, litio y el mapa que se está redibujando
El caso más concreto del vínculo bilateral es POSCO, el gigante siderúrgico y minero coreano, que lleva invertidos más de USD 800 millones en su proyecto de litio en el Salar del Hombre Muerto, en Salta. Es una de las inversiones extranjeras directas más grandes del país en los últimos años, y no vino por casualidad: vino porque el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) y el marco que la administración Milei fue construyendo dieron previsibilidad mínima.
Esto conecta directo con lo que venimos analizando sobre reforma económica y bases estructurales: las inversiones no aparecen porque un funcionario haga una gira. Aparecen cuando hay reglas claras, protección de la propiedad privada y previsibilidad tributaria. Corea del Sur no está haciendo caridad: está optimizando su cadena de suministro de baterías para autos eléctricos, y Argentina —junto con Chile y Bolivia— tiene el triángulo del litio.
LG Energy Solution también está mirando el país. Samsung SDI evalúa opciones. Hay una ventana de 5 a 10 años donde la demanda coreana por litio argentino puede ser gigantesca. Desaprovecharla sería, otra vez, marca registrada nacional.
El Mercosur como ancla: la trampa que hay que discutir
Acá viene el problema estructural. Argentina no puede firmar un TLC bilateral con Corea del Sur porque el Mercosur exige negociación en bloque. Y el Mercosur, con un Brasil oscilante y un Paraguay chico, viene arrastrando la negociación con Corea desde hace más de una década sin resultados concretos.
Es el mismo obstáculo que apareció con la Unión Europea, con Singapur, con Vietnam. El bloque, pensado originalmente como plataforma de apertura, terminó operando como jaula proteccionista. Cada vez que una industria brasileña o argentina se siente amenazada, el acuerdo se congela. Mientras tanto, Argentina resigna miles de millones en inversión y exportaciones cada año.
El gobierno de Milei tiene que dar la discusión de fondo: o el Mercosur se flexibiliza y permite acuerdos de geometría variable, o Argentina va a tener que evaluar seriamente su relación con el bloque. Corea del Sur no va a esperar 15 años más.
Sectores que ganan si esto se hace bien
Un acercamiento comercial serio con Corea del Sur beneficia a sectores muy concretos, no a abstracciones:
- Minería del litio y cobre: Salta, Jujuy, Catamarca, San Juan. Provincias que hoy generan empleo formal privado real.
- Ganadería: Corea es uno de los mayores importadores de carne vacuna premium del mundo. Argentina exporta hoy una fracción mínima de lo que podría.
- Vitivinicultura: Mendoza y San Juan tienen un mercado natural en el consumidor asiático de ingresos altos.
- Software y servicios: Corea invierte fuerte en IT y Argentina tiene talento competitivo si le sacamos las trabas cambiarias.
- Energía nuclear y renovables: KEPCO y otras coreanas tienen interés en participar en proyectos argentinos.
Lo que todos estos sectores tienen en común: son productivos, generan divisas y no dependen del subsidio estatal. Son exactamente lo opuesto al modelo que dominó las últimas décadas.
Lo que falta: desregular fronteras adentro
De nada sirve la mejor diplomacia si el exportador argentino sigue peleando contra su propio Estado. Hoy exportar desde Argentina implica navegar Aduana, AFIP, BCRA, SENASA y una lista larga de organismos que operan como si el objetivo fuera desalentar el comercio. Los efectos de la burocracia no se limitan a la creación de empresas: sofocan al que ya está tratando de vender afuera.
El gobierno viene avanzando en desregulación —el DNU 70/2023 y las leyes bases apuntan en esa dirección— pero queda muchísimo. Régimen cambiario simplificado, eliminación de retenciones a exportaciones no tradicionales, digitalización real del comercio exterior, reforma del régimen laboral. Sin eso, el mejor tratado con Corea es letra muerta.
La pregunta que hay que hacerse es simple: ¿queremos ser un país que exporta o uno que administra la escasez? Los coreanos, que hace 60 años eran más pobres que nosotros, ya decidieron. Nosotros seguimos discutiendo si el comercio internacional es bueno o malo.
El horizonte: Asia como prioridad, no como accesorio
La relación con Corea del Sur no es un fin en sí mismo. Es la punta de lanza de un reposicionamiento más amplio hacia Asia-Pacífico, que incluye Japón, Vietnam, India y —con toda la complejidad geopolítica del caso— China. Es donde está el crecimiento demográfico, el poder adquisitivo emergente y la demanda por lo que Argentina produce: alimentos, minerales y energía.
El mundo se está reordenando en bloques y cadenas de valor. Los países que decidieron abrirse —Chile, Vietnam, los propios coreanos hace 40 años— crecieron. Los que se cerraron a defender industrias ineficientes, se estancaron. Argentina fue durante mucho tiempo el ejemplo del segundo grupo. La diplomacia de Milei con Corea del Sur es, entre otras cosas, una apuesta a cambiar de columna.
Queda por verse si el resto del sistema —la política, los sindicatos, la burocracia— acompaña. Pero por primera vez en mucho tiempo, la brújula apunta al lugar correcto.
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Fuentes citadas
- INDEC - Intercambio Comercial Argentino — Estadísticas oficiales de comercio exterior, exportaciones e importaciones por país de destino/origen.
- Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina — Información oficial sobre relaciones bilaterales, tratados y política exterior argentina.
- Ministerio de Economía de la Nación — Datos oficiales sobre el RIGI, régimen de inversiones extranjeras y proyectos mineros en curso.
- Sitio oficial del Mercosur — Estado de negociaciones comerciales del bloque con terceros países, incluida Corea del Sur.



